
Independiente venció a La Adela por 3 a 2 y ganando el domingo tendría que ocurrir un milagro para que el Rojo no se corone campeón.
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Independiente se impuso en un emotivo partido ante un rival directo y único equipo con chances de impedir la consagración del conjunto de Walter Ríos.
El partido empezó con un Independiente decidido y convencido de cuáles eran sus intenciones: dos tiros en el travesaño de Juliano Benítez, un cabezazo de Tunessi que se mete en el arco pero estaba en posición fuera de juego. El Rojo ponía las cartas sobre la mesa.
La Adela no encontraba el partido en la primera etapa. Dependía de su mejor jugador: Roberto Pereyra. Y perdía en la mitad de la cancha.
A los 41, cuando parecía que el entretiempo iba a ser testigo de un marcador sin goles, El Diablo Monserrat aprovecha una mala salida del Pato Nahuelcura en un córner y, mitad con la cabeza y mitad con la mano, la empuja al fondo del arco. Avello no percibe la acción ilegal y el Rojo en 41, ganaba 1-0.
En la segunda etapa, Independiente fue por más y encontró más. Cuando Lucas Millán tiene un tiro libre en el borde del área Independiente se frota las manos. Y no pasó nada más allá de lo normal: “Tiro libre en el borde del área para Independiente = Gol de Millán”. El Rojo en el primer minuto del complemento ganaba 2-0.

La Adela despierta de la pesadilla y logra el descuento a través de Alejandro Macías después de que Michel Pereyra ejecuta un tiro libre que iba a las manos de Javier Maiorani pero el arquero rojo equivoca el cálculo y la pelota l
o pasa, pega en el palo y en el pie del Facha. La Adela perdía, pero ahora 2-1.
Independiente, lejos de conformarse, encuentra el tercero a través de Maximiliano Tunessi de frente al arco y todo parecía retomar el rumbo que había tomado desde la primera etapa.
De todos modos, La Adela logra el segundo descuento después de que Matías Rivero patea un tiro libre al área y nuevamente el Facha Macías estaba ahí para empujarla. Independiente ya estaba con 10 por la expulsión de Adrián Sandoval.
La Adela notaba que estaba cerca del empate tan ansiado, y manda a la cancha a Joan Maldonado para que, en la última, haga ilusionar a todo un pueblo cuando patea desviado besando el palo derecho de Maiorani.
No había tiempo para más y El Rojo se quedó un partido clave para sacarse de encima el trámite llamado Clausura y ponerse de lleno a pensar en el Argentino.
Síntesis:

Fotos: Jorge Tanos.
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