
Había arrancado tranquilo el domingo a la mañana mientras llevaba su karting para el circuito del Club Defensores de la Colonia, porque necesitaba llegar a la meta para poder seguir pensando en el campeonato que le quedó a un pasito, nomás, entonces con hacer lo que sabe solamente era suficiente. Pablo Abad, hombre experimentado en el deporte motor, sabía que tenía máquina y tiempo para andar sin problemas, por eso seguramente no lo impacientaba demasiado ir atrás del pelotón, total…
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No pasa nunca, pero esta vez sí.
Ocurrió el imprevisto ese que deja sin aliento a muchos y que impone un silencio mortuorio, sobre todo porque ocurre cuando nadie lo espera y en un medio donde los accidentes, aunque parezca mentira, no son lo habitual.
Todavía no fue determinado fehacientemente si existió un desvanecimiento previo o el desmayo fue producto del impacto, pero lo cierto es que el karting número 7 de Pablo en un momento se despistó y dio un vuelco sobre el costado de la pista.
Polvo, silencio y corridas precedieron al hecho que fue cubierto por el equipo de seguridad muy rápidamente para trasladar al conductor de casi cincuenta años de edad en estado inconciente.
El piloto fue llevado al hospital local donde fue atendido por todo el personal disponible, con el traumatólogo como responsable.
De acuerdo al parte, fue compensado rápidamente al tiempo que se determinó que existió un pequeño derrame cerebral, traumatismos de violencia importante que provocaron fracturas costales múltiples en al menos cinco piezas, y fractura vertebral, por lo cual se esperaba la llegada de un corsé que lo inmovilice.
Pablo está fuera de peligro hasta la noche del lunes, según explicó el titular del nosocomio, Daniel Sirolesi.
De todos modos es de cuidado, al menos, por dos meses, en medio de una incesante cantidad de amigos que se acercan con el mismo objetivo: darle las fuerzas necesarias para salir de allí.
Foto: Gerardo Montarcé - Ikono Digital
Fuente: Río Colorado Noticias - Hugo González C.
1 comentario:
Quién puede hacer un comentario, sino yo, su hermana, que hacía 4 años que no iba a Río Colorado, y justo estaba cuando Pablo se accidentó?
Yo pregunto..cómo es posible que existan estas carreras : TRUCHAS, ILEGALES o como se las quiera llamar? Si no es por Norman Roldán, Pablo hoy no estaría entre nosotros. Me parece que deben revisar muchas cuestiones. La vida, más alla de que Pablo, corre por decisión propia, es lo que más debe preservarse al momento de una actividad como ésta.
Pablo asume su responsabilidad, pero considero, que todos aquellos que participan de este tipo de "EVENTOS", son cómplices de cualquier fatalidad que pueda ocurrir. Lamento que no se tengan las medidas de seguridad, para pilotos y público en general, como corresponde. Espero que no tengan que lamentar una vida, en alguna de sus carreras.
María Guillermina Abad.
Mar del Plata.
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